La pieza del mes de Febrero’12: Los Libros de Horas

Los Libros de Horas

por Nieves Caballero García

El manuscrito ilustrado

Un manuscrito iluminado o manuscrito ilustrado es un manuscrito en el que el texto es complementado con la adición de decoración, tal como letras capitales decoradas, bordes y miniaturas. Cada ilustración esconde un complejo proceso de elaboración para representar escenas históricas, enmarcar los escritos con escenas florales y otros decorados o, simplemente, adornar las principales iniciales del texto. Todo, con un objetivo concreto: crear piezas únicas de belleza visual exclusiva.

En la definición más estricta del término, un manuscrito ilustrado es únicamente aquél que ha sido decorado con oro o plata. Sin embargo, el concepto abarca ahora a cualquier manuscrito con ilustraciones o decoración de las tradiciones occidentales e islámicas.

 La decoración de esta página de un Libro de Horas francés, incluye una miniatura, letras capitales decoradas y bordes.

Los grandes nombres del arte de las miniaturas y los libros ilustrados están vinculados a los talleres de ilustradores franceses o flamencos como Jean de Poucelle, Jaquemart de Hesdin o los hermanos Limbourg; y a pintores toscanos como Simone Martini y otros.

El arte de la iluminación de los manuscritos alcanzó su máximo auge con las obras de los tres hermanos Limbourg, Paul, Hermann y Hennequin, exponentes del gótico internacional; nacidos en Holanda, trabajaron en Francia bajo el patrocinio del Duque de Berry, hermano del rey Carlos V de Francia, para quien realizaron “Las muy ricas horas del Duque de Berry”. Desgraciadamente los tres hermanos murieron en 1416 a causa de la peste negra, dejando inacabada su obra.

 Durante la etapa de la pintura gótica, los libros son obras que facilitan el intercambio cultural y consecuentemente la difusión de las corrientes artísticas por las Cortes y otros centros artísticos de toda Europa.

Los retratos en miniatura, así como otros géneros en miniatura (escenas cortesanas, paisajes…), se desarrollaron a partir del siglo XVI.

El arte de los manuscritos iluminados o ilustrados se extendió durante toda la época gótica, en un principio tenían un carácter especialmente sacro y dado lo costoso y  elaborado de la técnica se reservaba generalmente para biblias de altar; pero pronto, con la aparición de la rica clase burguesa y de las universidades se empiezan a elaborar fuera de los monasterios y se introducen temas profanos.

La importancia de estas obras está no sólo en su valor artístico o histórico, sino que gracias a ellos se pudo conservar la cultura clásica, de no haber sido por estos manuscritos, realizados en los monasterios se hubiera perdido la literatura occidental de Grecia y Roma.

En la Edad Media, tanto el escriba como los iluminadores eran monjes que trabajaban en las scriptorias de los monasterios. Generalmente varios artistas compartían la decoración del libro y durante el proceso, el maestro escribano dejaba espacios en blanco para los ilustradores con las instrucciones a seguir.

En este sentido cobra muchísima importancia la ilustración del Libro de Horas o el libro devoto personal de las personas pertenecientes a la aristocracia o burguesía. Las Horas eran oraciones que se rezaban cada día, un libro de horas debía contener un calendario, y esto se convirtió en la magnífica oportunidad para demostrar el talento de los miniaturistas.

En una obra escrita o publicada, una letra capital o capitular es una letra al inicio de la obra, de un capítulo o de un párrafo que es más grande que el resto del texto. A menudo, para destacarse, las letras capitales ocupan varios renglones de alto y en los manuscritos más antiguos, a veces, están muy ornamentadas.

En los manuscritos ilustrados, pueden existir letras capitales con imágenes dentro de ellas, como la ilustración de la derecha, conocidas entonces como “capitales historiadas”.

 Una letra capital historiada de un manuscrito ilustrado.

Las capitales historiadas que contienen, típicamente, espirales en forma de plantas, con pequeñas figuras de animales u hombres que no representan una escena específica, son conocidas como “capitales habitadas”.

Dependiendo de los motivos decorativos, también puede hablarse de “capitales figurativas” o en otros casos, simplemente, “capitales ornamentadas”.

La paleta del artista medieval era sorprendentemente amplia:

Color Fuente(s)
Rojo Sulfuro   de Mercurio(II) (HgS), usualmente llamado cinabrio   o vermellón,   en su forma mineral natural o sintetizado; Tetróxido de Plomo, llamado “minio”   (Pb3O4); colores hechos a base de insectos tales como cochinilla, laca,   etcétera; ferrín   Óxido de Hierro (Fe2O3)
Amarillo Colores   hechos a base de plantas, tales como reseda,   Curcuma longa o azafrán;   colores amarillo tierra (ocre); oropimente,   trisulfuro de Arsénico, (As2S3).
Verde Compuestos   a base de plantas tales como bayas de frangula;   compuestos de cobre tales como cardenillo   (también conocido como verdigris) y malaquita.
Azul Azul   marino (hecho del mineral lapislázuli);   azurita;   sustancias hechas a base de plantas tales como añil.
Blanco Plomo   blanco (también llamado “escama blanca”, carbonato de Plomo (PbCO3));   tiza.
Negro Carbono,   de fuentes tales como ollín,   carbón vegetal, huesos o marfil   quemado.
Dorado Oro,   en forma de láminas (extremadamente finas) o pulverizado y esparcido en goma   arábiga o huevo (llamado “oro de caracola”).
Plateado Plata,   también en forma de láminas o pulverizado, así como con el oro; láminas de estaño.

Las ediciones facsímiles son reproducciones muy precisas de estos documentos antiguos y tienen al igual que sus predecesores un gran valor. Se suele recurrir a la fotografía y a la serigrafía para aumentar el grado de fidelidad a la obra original. El motivo de tales copias suele ser el acceso de los usuarios a estos documentos legendarios en museos o bibliotecas sin peligro de que éstos se deterioren o “desaparezcan”.

 LIBROS DE HORAS

Un Libro de horas (también denominado Horarium; Livre d’heures [livr ‘dœr]) es uno de los más comunes manuscritos iluminados de la Edad Media. Cada libro de horas es único, debido a que es un manuscrito elaborado en exclusiva para una persona en concreto (generalmente de la nobleza), este tipo de documento suele contener textos de rezos, salmos, así como abundantes iluminaciones, todo ello haciendo siempre referencia a la devoción cristiana.

Generalmente lo que se suele denominar como libro de horas es un breviario, el libro contiene además una liturgia recitada en los monasterios; los libros de horas fueron compuestos para aquellas personas de la nobleza que deseaban incorporar los elementos del la vida monástica en su vida cotidiana.

 Los textos incluidos se centran tanto en la recitación como en el canto de un número de salmos, que puede ser ejecutado por un conjunto de rezantes.

 Un libro típico de horas contiene:

. Las Horas Marianas (denominadas también Oficios a la adoración de la Virgen María), que incluye los quince Salmos de Grados;
. El Oficio de los Muertos, que incluye los siete Salmos penitenciales;
. La Letanía de los Santos
La mayoría de los libros empiezan con estos contenidos básicos, y es expandido por una serie de rezos y devociones.

Muchos de los libros de horas están abundantemente iluminados, todos ellos forman un apartado importante del archivo histórico de la vida de los siglos XV y XVI así como una fuente de iconografía del cristianismo medieval. A finales del siglo XV se empezaron a imprimir diversos libros de horas con ilustraciones xilografiadas.

Eran obras manuscritas hechas totalmente a mano, desde el papel hasta las letras, la iluminación y las pinturas, destacando en ellos el espléndido y noble arte de la miniatura que hoy prácticamente se ha perdido ya. Con la llegada de la imprenta gozaron de extensa difusión, pasando de ser algo exclusivo de las clases dominantes a implantarse con un fuerte arraigo en las clases populares por la fascinación que provocaban sus combinaciones de letras, oraciones y espectaculares páginas iluminadas.

 “Virgen con el Niño” Libro de horas del Maestro de los ojos oscuros (Holanda hacia 1500)

 Los primeros  Libros de Horas aparecieron en Paris en el siglo XIV y de ahí se extendieron al resto de Francia y a toda Europa. Cada uno de ellos se hacía en exclusiva para su destinatario y estaba lleno de maravillosas iluminaciones, siempre de contenido cristiano. Aportan un archivo documental importantísimo de estos siglos y de la iconografía cristiana medieval.

A partir del siglo XV se empezaron a imprimir los primeros Libros de Horas cuyas imágenes estaban ya xilografiadas. Son una auténtica maravilla y se conservan algunos verdaderamente preciosos, como el del Duque de Berry, cuyo Libro de Horas fue iluminado por los hermanos van Limburg que fueron unos geniales miniaturistas. Se hizo entre el año 1412 y el año 1416 en Francia.

 Las muy ricas horas del Duque de Berry” Los hermanos Limbourg. 1413-1416. 29 x 20 cm.Es el Libro de oraciones ilustrados más conocido del Siglo XV, cada mes se representa con una escena encantadora que muestra las actividades propias de la estación. En agosto vemos a los nobles y damas de la Corte de cacería con sus halcones y perros de caza. Los campesinos, unos en sus labores de labranza y otros jugando en el agua se encuentran en un ambiente bucólico El castillo se alza a lo lejos, en protección de toda la escena. La parte superior es azul y muestra símbolos astrológicos

Los Libros de Horas estaban profusa y hermosamente decorados con miniaturas a página completa, media o tres miniaturas por cuarto de página. Las iniciales eran muy elaboradas, así como los márgenes y el relleno de líneas, los cuales a menudo incluían dibujos de flores o plantas.

Eran manuscritos porque se hacían totalmente a mano, en tinta de color marrón o negra, añadiendo color rojo o dorado para resaltar partes importantes. Con frecuencia, la decoración contenía escudos heráldicos, imágenes de figuras humanas, pájaros y animales naturales o fantásticos, flores y plantas.

Más adelante, fueron incorporando más información, como el calendario, tanto religioso como secular. En ocasiones, incluían también la fecha del fallecimiento de miembros de la familia,  los signos del zodíaco y los trabajos de decoración en las páginas correspondientes a los meses del calendario. También había algunos que incluían las labores mensuales agrícolas o actividades de la temporada, pudiendo variar según la región en la que se produjo el libro. Por ejemplo, en las regiones vitivinícolas se hacía hincapié en los diferentes trabajos que son necesarios para la elaboración del vino, incluyendo la fabricación de barriles.

Su introducción en España se inició en tiempos de los Reyes Católicos, brillando durante la primera mitad del siglo XVI. Tras ser posteriormente rechazados por  la Inquisición, fueron prohibidos y cayeron en desuso.

      MUSEO LAZARO GALDIANO

La biblioteca se compone por un total de 877 volúmenes manuscritos, más de 40.000 monografías y 1100 títulos de publicaciones periódicas.

Entre todas las obras conservadas destaca una selecta colección de manuscritos iluminados, autógrafos, obras literarias e históricas. Entre los impresos, la sección más notable es la que contiene el fondo antiguo formado por incunables e impresos de los siglos XVI al XVIII. El fondo moderno está especializado en historia del arte, coleccionismo y bibliofilia.

Exposición Mysterium Admirabile, una bellísima selección de libros de horas pertenecientes a su colección, en los que se pueden admirar escenas navideñas como la Anunciación, la Adoración de los Reyes Magos o la Huida a Egipto.

De todos los manuscritos con pinturas de la fundación, una de las grandes aficiones de José Lázaro, los libros de horas suponen el conjunto más notable que se conserva en la Biblioteca. Se trata de manuscritos realizados cuidadosamente para rezar y meditar en la intimidad, de los siglos XIV y XV, que guardan emotivas imágenes, textos bíblicos y oraciones devotas.

En total, la Fundación guarda veintitrés libros de este género, de los cuales se pueden admirar dieciocho en la exposición: dieciséis manuscritos flamencos, franceses, italianos y uno holandés, y dos libros impresos a comienzos del siglo XVI, en París. Además, se ha reunido un notable conjunto de hojas sueltas, recortadas de libros en fechas desconocidas, y de los que no se conoce el origen, pero que muestran delicadas escenas pintadas por grandes maestros iluminadores.

Libros-museo:

“Estos libros son ellos mismos un museo”, afirmó Juan Antonio Yeves Andrés, comisario de exposición, que explicó que durante el siglo XVI estuvieron condenados por la Inquisición y desparecieron muchos de ellos. “Se han conservado por más bellos”, admitió, y reconoció también que se trata de “libros tentadores para cualquier bibliófilo de gusto exquisito”.

Se pueden ver todas las escenas bíblicas propias de la Navidad: Anunciación, Visitación, Nacimiento de Jesús, Anuncio a los pastores, Adoración de los Reyes Magos, Presentación en el Templo, Circuncisión, Matanza de los Inocentes, Huida a Egipto y Virgen con el Niño. Se trata de imágenes que formaban parte de un programa iconográfico con función pedagógica y estética.

La muestra se inicia con un manuscrito holandés, de hacia 1500, que en una doble página presenta varias escenas del ciclo navideño. El Libro de horas de William Hastings, de hacia 1470, es el más notable de la colección por su mérito artístico y sigue el uso de Salisbury.

Además, sabemos que fue realizado para el noble inglés William Hastings.

No se han podido identificar a los comitentes del resto de libros de horas flamencos y francés, pero sí sabemos a quién pertenecieron los dos manuscritos italianos. Uno lleva el retrato y el escudo del militar y aristócrata milanés Gian Giacomo Trivulzio, y otro fue el regalo de boda de León X a su sobrino Lorenzo de Médicis y a Madeleine la Tour.

La muestra concluye con un ejemplo de reutilización de esas hojas cortadas de sus libros originales, que en ocasiones se pegaban en otras edificaciones. En este caso, se encuentra añadida en un Misal.

El Libro de Horas medieval, también llamado Horarium, Livre d’heure (livr ‘doer), era un libro pequeño, al estilo de un breviario o un devocionario que la nobleza y la burguesía de los siglos XIV, XV y XVI solían encargar para tener los rezos y salmos correspondientes para cada hora del día, siendo su núcleo el llamado Horario de la Virgen, dividido en varios momentos del día.

Estos libros eran leidos en diversas horas del dia: la aurora (laudes), las siete de la mañana (prima), tres de la tarde (tercia), al anochecer (vispera) , y por la noche (completa).

Uno de los libros de horas medievales más famosos y uno de los más iluminados es el ‘Très Riches Heures iluminado en algún instante entre 1412 y 1416 en Francia por Juan, Duque de Berry. Estos libros eran leídos en diversas horas del día: la aurora (laudes), la siete de la mañana (prima), 3 de la tarde (tercia), (la víspera) anochecer, completa (noche). 

                                

 

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